Sobre
el caso finlandés y la imperiosa necesidad de imponer la jornada única en
Colombia
Sabemos que la escuela por origen nació como una de
las instituciones modernas para “vigilar y castigar” como bien lo analizó y
describió Michel Foucault, lo sorprendente es que en pleno siglo 21, nuestro
sistema educativo nacional mantenga esas variables como premisas y base todo su
accionar en el desarrollo y exhibición de competencias y el control y
evaluación de las mismas.
Nuestra educación pública estatal se basa en la
falta de confianza entre sus actores, el Ministerio de Educación Nacional MEN,
no confía plenamente en las Secretarías de Educación, estas no confían totalmente en los colegios y rectores,
quienes a su vez no confían 100% en coordinadores y profesores y estos no
confían enteramente en estudiantes y
acudientes, nadie confía completamente en
nadie.
Y siendo que la impronta cultural es la
desconfianza entre los actores de la educación necesitamos de mecanismos
exhaustivos de control que garanticen, nunca a satisfacción, que cada quien
cumpla con sus deberes; la labor de inspección y vigilancia se hace
superlativa, la evaluación se convierte en el fin y no en un medio, como vivo
ejemplo, tenemos en el ICFES una de las más grandes empresas
comerciales de pruebas estandarizadas a nivel mundial, para estudiantes en
todos los niveles, docentes y empleados de carrera.
Hay países muy distintos culturalmente, como es el
caso de Finlandia, donde contrario a nosotros, la confianza es el fundamento
del buen funcionamiento y de los excelentes resultados de su sistema educativo,
de manera que cada actor cree y tiene la seguridad de que los demás cumplen con
su parte y por tanto los controles, que igual existen, son mínimos comparados
con los nuestros, así por ejemplo, los estudiantes comienzan a ser evaluados
bien entrada su escolaridad, ya en la secundaria y los maestros no son sujetos
de evaluación alguna sobre su desempeño e idoneidad.
En el sistema educativo finlandés la premisa de
menos control del sistema educativo se traduce en más eficacia, menos número de
asignaturas, número de horas y tiempos
de clase diarias, el control y evaluación a escuelas, docentes y estudiantes ya
citado, pocas o nulas tareas para la
casa, baja “dictadura” de clase y mayor confianza en la innovación e
investigación escolar a partir de un pequeño currículo de base, el desarrollo de proyectos de aula con
permanencia de ocho y más horas en la escuela pero no sujetas a horarios
totalmente estrictos, los adolescentes pueden llegar a pasar días enteros
aprendiendo en su escuela por puro gusto.
Todo profesor sabe que en el aula lo importante no
necesariamente es la cantidad de tiempo si no la calidad de la interacción que en
ella se dé, de manera que el periodo necesario para adquirir un conocimiento o
desarrollar una destreza es relativo, no absoluto. Lo fundamental es que el
estudiante esté persuadido de la importancia de lo que en el aula sucede y el
maestro se realice a través de su práctica profesional.
En Colombia según el decreto 1850 de 2002, la
permanencia de los estudiantes en clase (de básica y media) debe garantizarse
durante cuarenta semanas, seis horas al día y 1200 horas al año, lo que en la práctica
constituye un despropósito ya que en este mismo tiempo se deben desarrollar
todas las actividades conducentes a garantizar el desarrollo integral de los
estudiantes, las actividades extracurriculares y las de seguimiento y evaluación.
Al parecer existe un acuerdo nacional por ampliar
la jornada escolar y lograr que sea única y de ocho horas, lo que más se
discute es el cómo ya que la mayor parte de nuestros colegios públicos
estatales funcionan a doble y triple jornada, lo más probable es que el MEN
imponga la jornada de ocho horas tomando como referencia experiencias como la
desarrollada por la Secretaría de Educación de Bogotá SED y según lo dispongan sus miradas economicistas y tecnocráticas.
Visto lo expuesto hasta aquí, nos parece correcto
ir un paso atrás y preguntarnos sobre el para qué de la jornada única en
Colombia, ¿Será una condición sine qua non para mejorar
la calidad de la educación? Camino ya
recorrido por países como España que con más horas clase no produce mejores
resultados ¿Será más de la vieja necesidad de disciplinar mentes cuerpos y voluntades para el desempeño
laboral?
¿Será la jornada única, la forma ineficiente e
insuficiente de tratar de suplir por parte el estado la descomposición social y
familiar en nuestro país? Valga la pena citar el caso finlandés donde la
familia es protegida y es la base de la sólida formación de los hijos, quienes
van a la escuela a adquirir conocimientos. Desde la oleada neoliberal de
finales del siglo veinte en Colombia se viene normalizando que la escuela
eduque lo que la familia ya no, los principios y valores, la socialización y el
desarrollo psicomotor de la primera
infancia.
Gobiernos y gobernantes de antes y ahora siempre
han copiado modelos educativos foráneos, sin mayor adaptación, sin valorar sus
resultados en los lugares de origen y sin validarlos en el tiempo en nuestro
propio medio, cambiamos de modelos sin terminar de asimilar el anterior,
evidenciando que es política de estado no tener política de estado en
educación, o ir al vaivén de las imposiciones extranjeras de turno.
A manera de conclusión es necesario que los actores
de la educación debatamos ampliamente sobre la viabilidad de la jornada única
de ocho horas en Colombia y hagamos propuestas de estructuración de la misma procurando
que cada estudiante alcance el mayor desarrollo posible de su potencial en
forma integral. Se pueden “imitar” modelos ya probados pero adaptándolos a
nuestros contextos de forma flexible y susceptibles de ser mejorados.
Juan Carlos Peña Morales
Comunicador Educador.
Twitter: @JeiciPesco
Facebook: Jeici Pesco
Bibliografía consultada
Finlandia: viaje por uno de los mejores sistemas
educativos del mundo
El Fenómeno de Finlandia - Educación
Doble jornada escolar y calidad de la educación en
Colombia Leonardo Bonilla Mejía http://www.banrep.gov.co/docum/Lectura_finanzas/pdf/DTSER-143.pdf
Comparativa del sistema educativo español con el
finlandés
Finlandia: excelencia en la educación, clave de la
innovación
Web Educación Bogotá. Secretaría de Educación del
Distrito. Temas estratégicos. Esta es la jornada completa de Bogotá.
Resolución 1905de 2015 “Por la cual se modifican
las jornadas escolares en algunos colegios oficiales del Distrito Capital a
únicas (completas)”
Análisis: el blog de sociedad y educación
Decreto 1850 de 2002
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