“Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y
reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir
quiénes somos en una sociedad que se quiera a sí misma.” Gabriel García Márquez
Ayer pasamos por la Plaza de los Mártires frente a la
iglesia del sagrado corazón de Jesús, que está en remodelación y fuimos
testigos del dantesco espectáculo de ver a hombres (casi todos, pero también
mujeres) degradados en su ser, drogados, harapientos, degenerados ¿indiferentes
ante la vida?
Indiferencia total la de nuestra sociedad con los habitantes
de la calle, por lo general nos inspiran miedo, pero en realidad su situación debería
llamarnos a la compasión, nunca podremos sentirnos felices con tantos miles de
colombianos que viven en condiciones infrahumanas.
Todo el mundo sabe que en Colombia la educación es
elitista y coexisten una escuela para pobres y otra para ricos, aquí los
derechos humanos se compran, son sujeto de mercantilización y en épocas recientes
casi nos convencen que los servicios básicos son mejor si son prestados por
empresas privadas.
La clase en el poder hace muy bien su tarea, el pan y el
circo de siempre pero cada vez más circo y menos pan, hay quienes comen basura,
papel, arroz… transgénicos, eso si el circo cada vez más espectacular, lleno de
distracciones tecnológicas y más.
La táctica básica es mantenernos ignorantes, indiferentes,
que nos valga un bledo la vida, la nuestra y la de los demás, que votemos para
continuar con los ciclos de opresión y engaño a los que ya nos hemos acostumbrado.
Desde 1902 el país fue consagrado al sagrado corazón de
Jesús y antes como ahora, lo sorprendente es que sobrevivimos a pesar de todo
lo que nos ha pasado y sigue pasando, claro que hay bondad en el ser humano que
se sobrepone a la injusticia, que aprende a perdonar, que es capaz de amar a su
prójimo y no precisamente gracias a pastores, curas o políticos…
En este contexto l@s maestr@s paramos buscando dignificar
la profesión y cambiar la mala educación
a la que nos han condenado los políticos y poderosos, estamos por una educación
integral que desarrolle las dimensiones física, mental y espiritual del ser
humano.
Lo que no queremos es que nos sigan usando para
desarrollar competencias para empleos de bajo nivel cognitivo, habilidades
manuales específicas para labores de bajo perfil, que la escuela sea solo una
guardería impedida para ayudar a desarrollar el potencial innato en cada
estudiante, no queremos escuelas de segunda, con currículos estandarizados
donde tod@s nos nivelemos por lo bajo.
Lo que si queremos es que cada ser humano pueda descubrir
el sentido de su existencia, que crezca sano y fuerte, que ame la vida que sea
solidario, activo y participativo, queremos ciudadan@s crític@s, ocupados en
desarrollar sus capacidades y en aportar a su sociedad profesionalmente.
Queremos dejar de ser mediocres, queremos seres plenos
libres de emociones negativas, ira, odio, celos, envidia, deseo de venganza, queremos
seres fuertes, seguros de sí mismos auto-determinados, autónomos, que no se
dejen manipular, que no engañen, no dañen, que amen su vida y la vida en
general… seres felices.
Ustedes dirán que somos ingenuos, utópicos, ilusos… la
verdad, lo que importa es que cada vez haya más seres humanos convencidos de la
necesidad profunda de una buena educación para el cuerpo, la mente y el alma.
Esperamos que este paro que afecta a toda Colombia, afecte
también la conciencia de todo l@s colombian@s y nos unamos en una cruzada por
la buena educación que nos merecemos, sin distinción alguna.
Y como la fe y la esperanza están con nosotr@s llegará el
día en que viéndonos vivir tan bien y tan plenamente podamos decir ¡claro que vivimos
en el país del sagrado corazón, con el cristo vivo en nuestro interior!
“La educación
mental correcta le aportará a cada persona, al menos, el sentido común que le
permita saber que métodos adoptar con el objeto de llevar a cabo de manera
uniforme todos los deberes físicos, mentales y espirituales necesarios para proporcionarle la verdadera
felicidad.” Paramahansa Yogananda
Juan Carlos Peña Morales
Profesor de
tecnología informática
Educador- comunicador
Coordinador de convivencia
Ser humano.
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