martes, 24 de noviembre de 2015

En educación menos puede ser más

Sobre el caso finlandés y la imperiosa necesidad de imponer la jornada única en Colombia

Sabemos que la escuela por origen nació como una de las instituciones modernas para “vigilar y castigar” como bien lo analizó y describió Michel Foucault, lo sorprendente es que en pleno siglo 21, nuestro sistema educativo nacional mantenga esas variables como premisas y base todo su accionar en el desarrollo y exhibición de competencias y el control y evaluación de las mismas.
Nuestra educación pública estatal se basa en la falta de confianza entre sus actores, el Ministerio de Educación Nacional MEN, no confía plenamente en las Secretarías de Educación, estas no confían  totalmente en los colegios y rectores, quienes a su vez no confían 100% en coordinadores y profesores y estos no confían enteramente en  estudiantes y acudientes, nadie  confía completamente en nadie.
Y siendo que la impronta cultural es la desconfianza entre los actores de la educación necesitamos de mecanismos exhaustivos de control que garanticen, nunca a satisfacción, que cada quien cumpla con sus deberes; la labor de inspección y vigilancia se hace superlativa, la evaluación se convierte en el fin y no en un medio, como vivo ejemplo,  tenemos en el  ICFES una de las más grandes empresas comerciales de pruebas estandarizadas a nivel mundial, para estudiantes en todos los niveles, docentes y empleados de carrera.
Hay países muy distintos culturalmente, como es el caso de Finlandia, donde contrario a nosotros, la confianza es el fundamento del buen funcionamiento y de los excelentes resultados de su sistema educativo, de manera que cada actor cree y tiene la seguridad de que los demás cumplen con su parte y por tanto los controles, que igual existen, son mínimos comparados con los nuestros, así por ejemplo, los estudiantes comienzan a ser evaluados bien entrada su escolaridad, ya en la secundaria y los maestros no son sujetos de evaluación alguna sobre su desempeño e idoneidad.
En el sistema educativo finlandés la premisa de menos control del sistema educativo se traduce en más eficacia, menos número de asignaturas, número de horas  y tiempos de clase diarias, el control y evaluación a escuelas, docentes y estudiantes ya citado, pocas o nulas  tareas para la casa, baja “dictadura” de clase y mayor confianza en la innovación e investigación escolar a partir de un pequeño currículo de base,  el desarrollo de proyectos de aula con permanencia de ocho y más horas en la escuela pero no sujetas a horarios totalmente estrictos, los adolescentes pueden llegar a pasar días enteros aprendiendo en su escuela por puro gusto.
Todo profesor sabe que en el aula lo importante no necesariamente es la cantidad de tiempo si no la calidad de la interacción que en ella se dé, de manera que el periodo necesario para adquirir un conocimiento o desarrollar una destreza es relativo, no absoluto. Lo fundamental es que el estudiante esté persuadido de la importancia de lo que en el aula sucede y el maestro se realice a través de su práctica profesional.
En Colombia según el decreto 1850 de 2002, la permanencia de los estudiantes en clase (de básica y media) debe garantizarse durante cuarenta semanas, seis horas al día  y 1200 horas al año, lo que en la práctica constituye un despropósito ya que en este mismo tiempo se deben desarrollar todas las actividades conducentes a garantizar el desarrollo integral de los estudiantes, las actividades extracurriculares y las de seguimiento y evaluación.
Al parecer existe un acuerdo nacional por ampliar la jornada escolar y lograr que sea única y de ocho horas, lo que más se discute es el cómo ya que la mayor parte de nuestros colegios públicos estatales funcionan a doble y triple jornada, lo más probable es que el MEN imponga la jornada de ocho horas tomando como referencia experiencias como la desarrollada por la Secretaría de Educación de Bogotá SED y según  lo dispongan sus  miradas economicistas y tecnocráticas.
Visto lo expuesto hasta aquí, nos parece correcto ir un paso atrás y preguntarnos sobre el para qué de la jornada única en Colombia,   ¿Será una condición sine qua non para mejorar la calidad de la educación?  Camino ya recorrido por países como España que con más horas clase no produce mejores resultados ¿Será más de la vieja necesidad de disciplinar mentes  cuerpos y voluntades para el desempeño laboral?
¿Será la jornada única, la forma ineficiente e insuficiente de tratar de suplir por parte el estado la descomposición social y familiar en nuestro país? Valga la pena citar el caso finlandés donde la familia es protegida y es la base de la sólida formación de los hijos, quienes van a la escuela a adquirir conocimientos. Desde la oleada neoliberal de finales del siglo veinte en Colombia se viene normalizando que la escuela eduque lo que la familia ya no, los principios y valores, la socialización y el desarrollo psicomotor  de la primera infancia.
Gobiernos y gobernantes de antes y ahora siempre han copiado modelos educativos foráneos, sin mayor adaptación, sin valorar sus resultados en los lugares de origen y sin validarlos en el tiempo en nuestro propio medio, cambiamos de modelos sin terminar de asimilar el anterior, evidenciando que es política de estado no tener política de estado en educación, o ir al vaivén de las imposiciones extranjeras de turno.
A manera de conclusión es necesario que los actores de la educación debatamos ampliamente sobre la viabilidad de la jornada única de ocho horas en Colombia y hagamos propuestas de estructuración de la misma procurando que cada estudiante alcance el mayor desarrollo posible de su potencial en forma integral. Se pueden “imitar” modelos ya probados pero adaptándolos a nuestros contextos de forma flexible y susceptibles de ser mejorados.

Juan Carlos Peña Morales
Comunicador Educador.
Twitter: @JeiciPesco
Facebook: Jeici Pesco





Bibliografía consultada
Finlandia: viaje por uno de los mejores sistemas educativos del mundo
El Fenómeno de Finlandia - Educación
Doble jornada escolar y calidad de la educación en Colombia Leonardo Bonilla Mejía  http://www.banrep.gov.co/docum/Lectura_finanzas/pdf/DTSER-143.pdf
Comparativa del sistema educativo español con el finlandés
Finlandia: excelencia en la educación, clave de la innovación
Web Educación Bogotá. Secretaría de Educación del Distrito. Temas estratégicos. Esta es la jornada completa de Bogotá.
Resolución 1905de 2015 “Por la cual se modifican las jornadas escolares en algunos colegios oficiales del Distrito Capital a únicas (completas)”
Análisis: el blog de sociedad y educación
Decreto 1850 de 2002

domingo, 3 de mayo de 2015

La buena educación en el país del sagrado corazón

 “Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera a sí misma.” Gabriel García Márquez

Ayer pasamos por la Plaza de los Mártires frente a la iglesia del sagrado corazón de Jesús, que está en remodelación y fuimos testigos del dantesco espectáculo de ver a hombres (casi todos, pero también mujeres) degradados en su ser, drogados, harapientos, degenerados ¿indiferentes ante la vida?
Indiferencia total la de nuestra sociedad con los habitantes de la calle, por lo general nos inspiran miedo, pero en realidad su situación debería llamarnos a la compasión, nunca podremos sentirnos felices con tantos miles de colombianos que viven en condiciones infrahumanas.
Todo el mundo sabe que en Colombia la educación es elitista y coexisten una escuela para pobres y otra para ricos, aquí los derechos humanos se compran, son sujeto de mercantilización y en épocas recientes casi nos convencen que los servicios básicos son mejor si son prestados por empresas privadas.
La clase en el poder hace muy bien su tarea, el pan y el circo de siempre pero cada vez más circo y menos pan, hay quienes comen basura, papel, arroz… transgénicos, eso si el circo cada vez más espectacular, lleno de distracciones tecnológicas y más.
La táctica básica es mantenernos ignorantes, indiferentes, que nos valga un bledo la vida, la nuestra y la de los demás, que votemos para continuar con los ciclos de opresión y engaño a los que ya nos hemos acostumbrado.
Desde 1902 el país fue consagrado al sagrado corazón de Jesús y antes como ahora, lo sorprendente es que sobrevivimos a pesar de todo lo que nos ha pasado y sigue pasando, claro que hay bondad en el ser humano que se sobrepone a la injusticia, que aprende a perdonar, que es capaz de amar a su prójimo y no precisamente gracias a pastores, curas o políticos…
En este contexto l@s maestr@s paramos buscando dignificar la profesión y  cambiar la mala educación a la que nos han condenado los políticos y poderosos, estamos por una educación integral que desarrolle las dimensiones física, mental y espiritual del ser humano.
Lo que no queremos es que nos sigan usando para desarrollar competencias para empleos de bajo nivel cognitivo, habilidades manuales específicas para labores de bajo perfil, que la escuela sea solo una guardería impedida para ayudar a desarrollar el potencial innato en cada estudiante, no queremos escuelas de segunda, con currículos estandarizados donde tod@s nos nivelemos por lo bajo.
Lo que si queremos es que cada ser humano pueda descubrir el sentido de su existencia, que crezca sano y fuerte, que ame la vida que sea solidario, activo y participativo, queremos ciudadan@s crític@s, ocupados en desarrollar sus capacidades y en aportar a su sociedad profesionalmente.
Queremos dejar de ser mediocres, queremos seres plenos libres de emociones negativas, ira, odio, celos, envidia, deseo de venganza, queremos seres fuertes, seguros de sí mismos auto-determinados, autónomos, que no se dejen manipular, que no engañen, no dañen, que amen su vida y la vida en general… seres felices.
Ustedes dirán que somos ingenuos, utópicos, ilusos… la verdad, lo que importa es que cada vez haya más seres humanos convencidos de la necesidad profunda de una buena educación para el cuerpo, la mente y el alma.
Esperamos que este paro que afecta a toda Colombia, afecte también la conciencia de todo l@s colombian@s y nos unamos en una cruzada por la buena educación que nos merecemos, sin distinción alguna.
Y como la fe y la esperanza están con nosotr@s llegará el día en que viéndonos vivir tan bien y tan plenamente podamos decir ¡claro que vivimos en el país del sagrado corazón, con el cristo vivo en nuestro interior!
 “La educación mental correcta le aportará a cada persona, al menos, el sentido común que le permita saber que métodos adoptar con el objeto de llevar a cabo de manera uniforme todos los deberes físicos, mentales y espirituales  necesarios para proporcionarle la verdadera felicidad.”  Paramahansa Yogananda

Juan Carlos Peña Morales
Profesor de  tecnología informática
Educador- comunicador
Coordinador de convivencia
Ser humano.