jueves, 1 de septiembre de 2016

Hacia una perspectiva holística de la pedagogía


“Todos los utopistas tienen algo en común que es lo que explica la causa de su fracaso: todos han tratado de cambiar la sociedad” Osho. Rebelión, revolución y religiosidad
La escuela que procura el desarrollo integral del ser humano debe generar los ambientes de aprendizaje para que cuerpo, mente y espíritu (léase: ser interior, conciencia, voluntad, energía vital) crezcan al unísono.
Si todos tenemos derecho a la  mejor educación posible en condiciones de igualdad ¿por qué existen diversas tipos de escuela en nuestra sociedad?  A+ y hasta  D, pública o privada, laica o confesional…nacional o internacional.
Lo obvio de la respuesta, porque somos un país muy desigual[1],  impone la necesidad de hacer posible la utopía del desarrollo integral humano desde la escuela pública estatal, como  principal garante del derecho a la educación en Colombia[2]
De manera que somos nosotros los educadores públicos, contratados por el estado y pagados con el dinero de los ciudadanos, los llamados a generar las condiciones de enseñanza aprendizaje que faciliten el desarrollo armónico de nuestros estudiantes.
La familia como núcleo  de la sociedad[3] está en crisis,[4] la escuela [5] como institución moderna también atraviesa su propia transformación[6]  y somos los educadores del sector público quienes vivenciamos en las aulas la complejidad de la situación social actual.
El desarrollo corporal y cognitivo y las habilidades socio-comunicativas no cubren todas las facetas del individuo, ha llegado la hora de enfrentar la necesidad  de desarrollar el   ser interior del ser humano (más allá de su psiquis)  su sentido de trascendencia, de comprender de una buena vez las implicaciones de que la materia es energía condensada.[7]
Necesitamos desarrollar e incorporar a nuestros currículos “pedagogías del espíritu” sin menoscabar los principios democráticos, científicos y laicos de la escuela.



[1] http://www.eltiempo.com/economia/sectores/desigualdad-en-colombia-es-mayor-de-lo-que-se-piensa-dice-cepal/16546686
[2] http://www.constitucioncolombia.com/titulo-2/capitulo-2/articulo-67
[3] http://www.constitucioncolombia.com/titulo-1/capitulo-0/articulo-5
[4] http://www.elpais.com.co/elpais/colombia/noticias/expertos-le-explican-por-familia-esta-crisis
[5] http://www.scielo.org.co/pdf/rhel/v15n21/v15n21a12.pdf  Transformación y crisis de la escuela: algunas reflexiones sobre el caso colombiano
[6] http://aulaorienta.webnode.es/reflexiones/la-cultura-escolar-en-la-sociedad-postmoderna/
[7] http://refugioantiaereo.com/2006/08/emc2-la-teoria-de-einstein-explicada

lunes, 7 de marzo de 2016

Perspectiva holística de la femineidad

Nuestra sociedad sigue siendo profundamente  sexista y machista, el sistema de dominación remacha y remacha  los estereotipos  y hace uso exhaustivo  de todos los medios dispuestos para reproducir los comportamientos, actitudes, formas de ver y aún de sentir el mundo dentro del rango de posibilidades aceptadas dentro de sus casi imperceptibles  límites.

Una mujer que vive a plenitud lo hace por encima de los cánones, los convencionalismos y a pesar de la “mala educación” que pueda haber recibido, no hay nada más peligroso al sistema que un ser emancipado, libre digno y autónomo y mucho más si es una mujer ya que esto per se es una traición.

Y no nos referimos a una mujer que imita patrones típicos del macho cabrío tipo latino, tales como tomar trago, pelear o “fregar” a quien sea con tal de alcanzar sus caprichos manipulando para dominar al otro… menos hoy por hoy cuando los límites de los roles sexuales resultan ser tan difusos.

Hablamos de la mujer capaz de exhibir cualidades atribuibles a lo femenino, tales como la  sensibilidad, la intuición y la capacidad de amar y que  a su vez  vive una vida plena a cualquier nivel  bien sea individual o social. Una mujer no tiene que negar su esencia de mujer para sentirse realizada, tanto como un hombre sin dejar de ser hombre puede exhibir cualidades atribuibles al rol femenino sin por ello ser homosexual.

En últimas, lo femenino no es una condición sine qua non atribuible a la mujer tanto como lo masculino no es propiedad exclusiva de los hombres, de tal manera que una perspectiva holística de la femineidad hará referencia a la capacidad de la mujer de vivir a plenitud por encima de los patrones asignados a la clase, al género, al rol o a cualesquiera otra  imposición que el sistema y sus intereses de dominio pretendan imponer al ser humano y a su condición de  co-creador de la vida.

Juan Carlos Peña Morales

Conmemoración día internacional de la mujer