Adiós modernismo, disciplina, control y productividad. Adiós
postmodernismo, individualismo, egoísmo, libertinaje y descontrol.
La escuela de la vida, la del aquí y ahora, la nueva-nueva
escuela. La escuela de la solidaridad, la de unidos somos más, la de la resiliencia,
la del perdón, la del amor, la de la reconciliación.
La escuela en la que nos atrevemos a hacernos más humanos,
a ser más auténticos, a redescubrirnos como cocreadores de la vida.
La nueva – nueva escuela la que acompaña, la que enaltece,
la que ennoblece, la que protege, la que apoya, la que nos revela en nuestra esencia
como seres divinos, “polvo de estrellas.”
La que promueve el desarrollo de tod@s y cada un@ de quienes
participan en ella, la que nos acompaña a crecer en cuerpo, mente y espíritu en
armonía y en equilibrio con la madre tierra y la naturaleza de la que somos
parte.
¿Y cómo la creamos?
“La fe nunca sabe dónde la llevan, pero conoce y ama a
quien la conduce” Oswald Chambers.
Con FE, las palabras tienen poder, “el pensamiento precede
a la acción.” Pequeños actos, pequeños gestos de amor, de compasión, de solidaridad,
de amistad, de verdad.
Con pasión.
“Quienes viven apasionadamente saben cómo amar. Quienes
aman apasionadamente saben cómo vivir” Paramahansa Yogananda.
Con el otr@, no sol@s porque ¡unidos somos más!
Estableciendo relaciones horizontales donde tu y yo aprendemos
juntos, independientemente del rol que tengamos.
Jugando, divirtiéndonos, aprendiendo a ser artistas,
constructores de la escuela de la vida.
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